viernes, 13 de enero de 2017

lunes, 9 de enero de 2017

La idea de Progreso de Macri (parte 2)


La llamada del progreso
"Kayerts estaba colgado de la cruz por una cuerda de cuero. Evidentemente, había subido a la tumba, que era alta y estrecha, y después de atar el extremo de la correa al travesaño, se había dejado caer. Los dedos de sus pies estaban a sólo unas pulgadas de la tierra; sus brazos colgaban, tiesos; parecía estar rígidamente cuadrado en posición de firmes, pero con una mejilla de color púrpura posada juguetonamente sobre su hombro. Y, con indolencia, mostraba su hinchada lengua al director gerente"
El ahorcado era uno de los dos comerciantes que una compañía belga había enviado a una remota parte del Congo, a casi quinientos kilómetros del puesto comercial más cercano. La mayoría del trabajo lo realizaba un intérprete nativo, que aprovechó la visita de los miembros de una tribu para vender como esclavos a algunos de los trabajadores de la avanzada a cambio de colmillos de marfil. 

Aunque al principio los conmocionó el hecho de verse involucrados en el comercio de esclavos, el negocio resultaría muy lucrativo, y Kayerts y el otro europeo, Carlier, aceptaron el intercambio. Habían hecho un trato que les dejaba poco con lo que ocupar su tiempo. Pasaban los días leyendo novelas baratas y periódicos viejos que alababan “nuestra expansión colonial” y “los méritos de los hombres que iban por el mundo llevando la luz, la fe y el comercio hasta los más oscuros rincones de la tierra”. Leyendo estos periódicos, Carlier y Kayerts “comenzaron a pensar mejor de sí mismos”. En el transcurso de los meses que siguieron perdieron la costumbre de trabajar. El barco que esperaban no llegó y empezaron a quedarse sin suministros. Durante una pelea iniciada por unos terrones de azúcar que Kayerts se había guardado, Carlier murió. Desesperado, Kayerts decidió quitarse la vida también. En el momento en el que se estaba colgando de la cruz, el barco llegó. Cuando el encargado desembarcó se encontró cara a cara con el recién fallecido Kayerts.

Joseph Conrad escribió Una avanzada del progreso en 1896, y es una historia tan feroz y falta de esperanza como su posterior y más conocida novela corta El corazón de las tinieblas. Conrad describe cómo Kayerts “se sentó junto al cadáver [de Carlier] pensando; pensando seriamente, pensando cosas muy nuevas. […] Sus antiguos pensamientos, convicciones, gustos y antipatías, las cosas que respetaba y las que aborrecía se le presentaban finalmente bajo su verdadera luz: despreciables e infantiles, falsas y ridículas. Se sentía a gusto con su nueva sabiduría, sentado junto al hombre al que había matado”.

Pero no todas las convicciones de Kayerts se habían desvanecido y aquello en lo que continuaba creyendo es lo que lo llevó a la muerte. “El progreso llamaba a Kayerts desde el río. El progreso, la civilización y todas las virtudes. La sociedad llamaba a su hijo ya formado para que fuera a que lo cuidaran, a que lo instruyeran, a que lo juzgaran, a que lo condenaran; lo llamaba para que volviera a aquel montón de basura del que se había marchado, para que se hiciera justicia”

Al situar esta historia en el Congo, país donde había tenido ocasión de observar de primera mano los efectos del imperialismo belga cuando lo había visitado en 1890 para hacerse cargo de un carguero fluvial, Conrad estaba haciendo uso de un cambio que había experimentado previamente en sí mismo. Había llegado con la convicción de que era un hombre civilizado y se dio cuenta de lo que en realidad había sido hasta entonces: “Antes del Congo no era más que un animal”. El animal al que Conrad se refería era la humanidad europea que, poseída por una visión de progreso y por la tentación de ganar dinero, causó millones de muertes en el Congo. 

Si bien hace ya mucho tiempo que la idea de que el imperialismo puede contribuir al avance de la humanidad está desacreditada, no se ha renunciado a la fe que una vez se vinculara al imperio. Al contrario, esta fe se ha extendido por todas partes. Incluso aquéllos que dicen seguir credos más tradicionales se apoyan en la fe en el futuro para no perder la entereza. La historia puede ser una sucesión de absurdos, tragedias y crímenes, pero –todos insisten en decir– el futuro todavía puede ser mejor que cualquier pasado. Renunciar a esta esperanza llevaría a una desesperación como la que hizo que Kayerts perdiera la cabeza.

De entre los muchos beneficios de la fe en el progreso, el más importante tal vez sea el de evitar un conocimiento excesivo de uno mismo. Cuando Kayerts y su compañero se aventuraron en el Congo, los extraños con los que se encontraron no fueron los indígenas, sino ellos mismos.
"Vivían como ciegos en una gran habitación, sólo conscientes de lo que entraba en contacto con ellos (y eso únicamente de forma imperfecta), e incapaces de ver el aspecto general de las cosas. El río, el bosque, la tierra bullente de vida, eran como un gran vacío. Ni siquiera la brillantez de la luz solar les descubría nada inteligible. Las cosas aparecían y desaparecían ante sus ojos como si no tuvieran conexión ni propósito. El río […] fluía a través de un vacío. Desde ese vacío, a veces, llegaban canoas, y hombres con lanzas en las manos se apiñaban repentinamente en el patio de la avanzada"
No son capaces de sobrellevar el silencio al que han ido a parar:
"en todas las direcciones, rodeando el claro donde se alzaba el puesto comercial, los inmensos bosques, que escondían ominosas complicaciones de vida fantástica, yacían en el elocuente silencio de aquella muda grandeza"
El sentido de la progresión del tiempo que habían traído consigo comienza a desmoronarse. Como escribe Conrad hacia el final de la historia:
"aquellos tipos, que se habían enrolado en la compañía por seis meses (sin tener ni la menor idea de lo que era un mes y sólo una vaga noción del tiempo general), llevaban sirviendo a la causa del progreso más de dos años"
Separados de sus costumbres, Kayerts y Carlier pierden las habilidades necesarias para seguir viviendo.

La sociedad, no por ternura sino debido a sus extrañas necesidades, había cuidado de los dos hombres, prohibiéndoles todo pensamiento independiente, toda iniciativa, toda desviación de la rutina; y se lo había prohibido bajo pena de muerte. Sólo podían seguir viviendo a condición de convertirse en máquinas.

La condición de los humanos modernos de ser como máquinas puede parecer una limitación, pero de hecho es una condición para su supervivencia. Kayerts y Carlier eran capaces de funcionar como individuos únicamente porque habían sido conformados por la sociedad hasta lo más profundo de sus entrañas. Eran:
"Dos individuos perfectamente insignificantes e incapaces, cuya existencia únicamente se vuelve posible dentro de la compleja organización de las multitudes civilizadas. Pocos hombres son conscientes de que sus vidas, la propia esencia de su carácter, sus capacidades y sus audacias, son tan sólo la expresión de su fe en la seguridad de su entorno. El valor, la compostura, la confianza; las emociones y los principios; todos los pensamientos grandes e insignificantes no son del individuo, sino de la multitud: de la multitud que cree ciegamente en la fuerza irresistible de sus instituciones y de su moral, en el poder de su policía y de su opinión"
Cuando salieron de su entorno habitual, los dos hombres se volvieron impotentes para actuar. Aún peor, dejaron de existir.

Para aquéllos que viven dentro de un mito, éste parece un hecho obvio. El progreso humano es un hecho obvio. Si uno lo acepta, se hace con un lugar en la gran marcha de la humanidad. Pero la humanidad, por supuesto, no marcha hacia ninguna parte. “La humanidad” es una ficción compuesta a partir de miles de millones de individuos para los cuales la vida es singular y definitiva. Aun así, el mito del progreso es extremadamente potente. Cuando pierde su poder, los que han vivido de acuerdo con él pasan a ser –como planteó Conrad al describir a Kayerts y a Carlier– “como esos condenados a perpetuidad que, liberados después de muchos años, no saben qué hacer con su libertad”. Cuando se les arrebata la fe en el futuro, se les quita también la imagen que tenían de sí mismos. Si entonces optan por la muerte, es porque sin esa fe dejan de encontrarle sentido a la vida.

Cuando Kayerts decide terminar con su vida lo hace colgándose de una cruz.
Kayerts permaneció quieto. Miró hacia arriba; la niebla rodaba baja, por encima de su cabeza. Miró a su alrededor como un hombre perdido; vio una mancha oscura, una mancha en forma de cruz que emergía de la cambiante pureza de la bruma. Cuando comenzó a caminar tambaleándose hacia ella, la campana de la avanzada, con sus tumultuosos repiques, respondió al impaciente clamor del barco de vapor.
Justo en el momento en el que el barco está llegando –y nos muestra que la civilización se mantiene intacta–, Kayerts alcanza la cruz, donde encuentra redención en la muerte.

¿Qué tiene que ver la cruz con el progreso?.  

Conrad nos cuenta que había sido colocada allí por el director de la Gran Compañía Comercial para señalar el lugar donde se encontraba la tumba del primero de sus agentes, un antiguo pintor que “había proyectado y supervisado la construcción de aquella avanzada del progreso”. La cruz había “perdido mucha de su perpendicularidad”, lo que hacía que Carlier le echara un vistazo cada vez que pasaba por delante de ella. Por eso un día la volvió a poner derecha. A fin de asegurarse de que estaba bien sujeta, la puso a prueba con su propio peso: “Me apoyé con las dos manos sobre el travesaño. No se movió. Bien, lo hice correctamente”. Es en esta estructura alta y robusta, que se le aparece como una mancha borrosa en la niebla, donde Kayerts termina con su vida.

En la fábula que el mundo moderno se repite a sí mismo, la creencia en el progreso es irreconciliable con la religión. En la época oscura de la fe no podía esperarse ningún cambio fundamental en la vida humana. Con la llegada de la ciencia moderna se abrieron nuevos horizontes de mejora. Un conocimiento cada vez más amplio permitía a los seres humanos tomar el control de su destino. Después de haber estado perdidos en las sombras, ya podían salir a la luz. 

En realidad, la idea de progreso no es irreconciliable con la religión tal y como este moderno cuento de hadas sugiere. La fe en el progreso es un vestigio tardío del cristianismo primitivo, y se remonta al mensaje de Jesús, un profeta judío disidente que anunciaba el fin de los tiempos. Para los antiguos egipcios, así como para los antiguos griegos, no había nada nuevo bajo el sol. La historia humana se encuadra en los ciclos de la naturaleza. Lo mismo ocurre en el hinduismo y en el budismo, en el taoísmo y en el sintoísmo, así como en las partes más antiguas de la Biblia hebrea. Al crear la expectativa de un cambio radical en los asuntos humanos, el cristianismo –la religión que san Pablo se inventó a partir de la vida y las palabras de Jesús– fundó el mundo moderno.

En la práctica, los seres humanos continuaron viviendo de manera muy similar a como lo habían hecho hasta entonces. Como escribió Wallace Stevens:
Ella escucha, sobre esa agua sin sonido, 

una voz que grita: ‘La tumba en Palestina
no es pórtico de espíritus que se demoren,
es la tumba de Jesús, donde él yació’.
Vivimos en el viejo caos del sol.
No transcurrió mucho tiempo antes de que la expectativa literal del fin se convirtiera en una metáfora de transformación interior. Aun así, se había producido un cambio en lo que se esperaba del futuro. Antes de que el relato cristiano pudiera renovarse a sí mismo adoptando la forma del mito del progreso, fueron necesarias muchas transmutaciones, pero de ser una sucesión de ciclos como los de las estaciones del año, la historia pasó a ser entendida como un relato de redención y salvación y, en los tiempos modernos, la salvación se asimiló al aumento del conocimiento y del poder: el mito que llevó a Kayerts y a Carlier al Congo.

Conrad utilizó sus experiencias en el Congo en El corazón de las tinieblas (1899), pero no para contar un relato de barbarie en tierras lejanas. El narrador cuenta la historia desde un velero amarrado en el estuario del Támesis: Conrad está sugiriendo que la barbarie no es una forma de vida primitiva, sino que se trata de un desarrollo patológico de la civilización. El mismo pensamiento recurre en El agente secreto (1907), su novela de espionaje y terrorismo ambientada en Londres. El profesor anarquista, que viaja a todas partes con una bomba en su abrigo que piensa hacer estallar en caso de ser arrestado, quiere creer que la humanidad ha sido corrompida por los gobiernos, que son una institución esencialmente criminal, pero a juicio de Conrad, no es sólo el gobierno el que está corrompido por el crimen. Todas las instituciones humanas –familias e iglesias, fuerzas policiales y anarquistas– están mancilladas por el crimen. Explicar la bajeza humana mediante la referencia al carácter corrupto de las instituciones nos sugiere una pregunta: ¿por qué los seres humanos tienen tanto apego a esas instituciones corruptas? Obviamente, la respuesta se encuentra en el animal humano.

Conrad muestra al profesor enfrentándose con esta verdad:
"Estaba en una calle estrecha, recta, poblada por una mera fracción de una inmensa multitud; pero a su alrededor, una y otra vez, llegando incluso hasta los límites del horizonte, oculta por las enormes pilas de ladrillos, sentía la masa de la humanidad, poderosa debido al número que la formaba. Se apiñaba numerosa como las langostas, laboriosa como las hormigas, irreflexiva como una fuerza de la naturaleza, empujando a ciegas, en orden y absorta, inmune al sentimiento, a la lógica, también al terror, tal vez"
El profesor continúa soñando con un futuro en el que los humanos se regenerarán, pero lo que realmente ama es la destrucción:
"el incorruptible profesor caminaba, apartando sus ojos de la odiosa multitud. No había futuro para él. Lo despreciaba. Él era una fuerza. Sus pensamientos acariciaban las imágenes de ruina y destrucción. Caminaba frágil, insignificante, andrajoso, abatido –y terrible en la simplicidad de su idea que llama a la locura y a la desesperación para regenerar el mundo"

Si Kayerts se ahorcó porque ya no creía en el progreso, el profesor está dispuesto a matar y morir para probar que aún tiene fe en el futuro.

El mito del progreso arroja un destello de significado sobre las vidas de quienes lo aceptan. Kayerts y Carlier, como tantos otros, vivieron sin hacer nada que pudiera ser descrito como significativo. Pero su fe en el progreso hizo que sus mezquinas argucias parecieran parte de un gran plan, y si bien sus tristes vidas no habían sido representativas de nada, sus muertes terminaron siendo reflejo de la futilidad del hombre. 
John Gray


John N. Gray nació en Inglaterra en 1948. Ha sido profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Oxford y de Pensamiento Europeo en la London School of Economics. Entre sus obras destacan False Dawn: The Delusions of Global Capitalism; Misa negra. Religión apocalíptica y muerte de la utopía y Perros de paja. Reflexiones sobre los humanos y otros animales.

Este texto es un fragmento del libro El silencio de los animales. Sobre el progreso y otros mitos modernos, con traducción de José Antonio Pérez de Camino.

http://www.fronterad.com/?q=silencio-animales-sobre-progreso-y-otros-mitos-modernos

domingo, 8 de enero de 2017

La idea de Progreso de Macri (parte 1era)

Macri y los socios del Club del Progreso actual son los neandertal desta historia

“Los simios, sumamente civilizados, se balanceaban con elegancia entre las ramas; el neandertal era basto y estaba atado a la tierra. Los simios, satisfechos y juguetones, pasaban la vida sumidos en sofisticados entretenimientos o cazando pulgas con contemplación filosófica; el neandertal se movía oscuramente dando pisotadas por el mundo, repartiendo porrazos aquí y allá. Los simios lo miraban divertidos desde las copas de los árboles y le tiraban nueces. A veces el terror los sobrecogía: mientras que ellos comían frutas y plantas tiernas con delicado refinamiento, el neandertal devoraba carne cruda y mataba a otros animales y a sus semejantes. El neandertal cortaba árboles que siempre habían estado en pie, movía rocas de los lugares que el tiempo había consagrado para ellas y transgredía todas las leyes y tradiciones de la selva. Era basto y cruel, y no tenía dignidad animal: desde el punto de vista de los sumamente civilizados simios, no era más que un paso atrás en la historia”. Arthur Koestler

lunes, 2 de enero de 2017

Soplar y hacer botellas o reconciliarse

A Veronica Magario


El afiche señora intendenta es el de un PJ que rara vez conoció las mieles del éxito y que, se nota, sigue viviendo en su burbuja. Pura expresión de deseos, al verlo las pupilas se dilatan, no deleitan y delatan la distancia que lo separa de la sensatez. Rayano en la vulgaridad, es zafio, inconsistente y vacío de contenido. Lo que me extraño fue que usted se comportara en linea con tanta inocencia o , no se que es peor, falta de profesionalidad.

Un paisano, en solfa, resumía el pensamiento mágico

- 2011 lo echamos a Massa, pum pam, vamos a profundizar, pum pam.
2013 se baja Massa y ganamos, pum pam. 
2015, se baja Massa y ganamos, pum pam. 
Y si ahora Massa vuelve arrepentido de habernos hecho perder y promete no presentarse en una de esas nos olvidamos que existe y de vez en cuando le damos un "me gusta" a sus Tuits, pum pam. Y por supuesto ganamos, pum pam último.

Agregaría (yo), Magario

- No piba!!!, no funciona así.

Ay!! de los que en nombre del regreso de la política vinieron a imponer sus devaneos ideológicos y sus negocios personales, porque no hay peor negación de la política que la de aquel que no reconoce la existencia del otro y que lo clava, por pensar distinto, en el casillero de la enemistad. 

Lo hecho, hecho está, cuando uno faltó el respeto y expulsó con eso demostró su interés de enseñorear el hogar de todos y desdibujar las diferencias. Maquinalmente rompió el espejo que nos reflejaba a todos unidos bajo un mismo techo, hoy cada uno se refleja en su añico.

Peor que eso fue el papel de los que musitaban disconformidades en privado y no tejían -aunque sea por lo bajo- para terminar con abusos tales como la mecánica del látigo y la chequera.

Peronistas como yo piensan que el peronismo fue rematado por la viuda Kirchner entre 2011 y 2015 y eso es un imperdonable. Y tomamos sus palabras, no el triste afiche, como la de una portavoz de los que supieron servirle sin chistar, incapaces de asumir su responsabilidad en la debacle. No entiendo aun porque vienen a decirnos que si nos unimos, así sin mostrarse unos y otros arrepentidos de lo que el otro quiere escuchar que se arrepintió el que busca la reconciliación, le ganamos a alguien, como si ganar sin saber para que sea ganar.

No puedo mas que pensar que es muy cómoda la reconciliación que nos proponen los que callaron (o aplaudieron) ante las expulsiones embozadas. "Los esperamos con los brazos abiertos" dice Usted, pero con Ferraresi en la CAP debo advertirle que se percibe que la abandonó el desodorante doña Alcaldesa, baje los brazos nomas. 

El llano es así alcaldesa, una carrera de aguante y nosotros en la renovación tenemos aguante. Usted pensará que no está en el llano, porque aun maneja su territorio, y que esa posición le da una ventaja que los demas no pueden acortar, pero lo está. Si levanta un poco la vista y ve hacia la política provincial y nacional lo va a notar. 

Para hacer política provincial debe respetarse mucho mas que el no meterse en la quintita del otro (la negación de una política verdaderamente provincial), ni proponer el molde propio a los demás, recuerde que quien gana en La Matanza tranquilamente puede perder en San Isidro. Si lo sabremos los peronistas de Morón, cansados de poner un mascarón de proa de candidato que se asemeje a Vicente Lopez y detrás un peronismo configurado para Merlo o La Matanza e ir derechito a la derrota.

A los renovadores no nos pida que pensemos en regresos junto a quienes ya no queremos estar. Tampoco necesitamos de las amnistías ni indultos del pejota provincial. Entelequia que le dió la presidencia a los matanceros después de la derrota de 2013 y a sabiendas que les ganaban las PASO en 2015 si se animaban a algo. Moraleja: toda agachada tiene costo, los nombraron Virreyes el 26 de mayo.

Juntarse para ganar es la derrota de la estrategia, es la consagración del tacticismo. Lo hemos discutido en la renovación, no sirve amucharse con quienes pueden afirmar como nosotros que "Peron vive" en sus preceptos y que sea esa la única coincidencia que tengamos, aunque no podamos unificar una sola interpretación.

Es mejor poner las barbas en remojo, en usted metafóricamente, y mirar las cosas con profundidad, sin pretensiones de sabios griegos, algo que no seremos nunca. Con ese fin le recomiendo, me permito sugerirle, la lectura y discusión de un articulo del amigo Ezequiel Meler que publico la Corpo (con todo respeto, ¿sigue pensando usted que Clarin es el principal problema que tenemos los argentinos?). Siento que puede ayudar al núcleo territorial del PJ bonaerense a cambiar y mejorar su enfoque si va en busca de unidades futuras. 

Reconciliación o probadita esa es la cuestión comapñera Magario, y si no quiere debatir al menos comparta conmigo este Benedetti que no va a aportar solución alguna al entuerto peruca pero al menos es bello
 
mi táctica es
ser franco 
y saber que sos franca 
y que no nos vendamos 
simulacros 
para que entre los dos 
no haya telón 
ni abismos 

mi estrategia es 
en cambio 
más profunda y más 
simple 

mi estrategia es 
que un día cualquiera 
no sé cómo ni sé 
con qué pretexto 
por fin me necesites.


Un fuerte abrazo peronista y Dio's la colme de venturas a Usted y su familia en el año que inicia.

-o-

Nota de EM clicando aqui

lunes, 26 de diciembre de 2016

La batalla de la TV por Cable (Intro sin lubricar ni cuidarte)

Ser suspicaces y desdramatizar, la consigna del dia
El decreto que abriría la competencia entre operadoras de TV por cable y de telefonía iba a ser dictado el 15 de noviembre. Después se postergó para anteayer. Una nueva demora fijó el miércoles próximo. Pero en las últimas horas, Mauricio Macri, que evita hablar por su operación de cuerdas vocales, le escribió a Mario Quintana: "Pasá todo para dentro de 20 días".
El decreto es un campo de batalla entre telefónicas, cableoperadores y empresas de televisión satelital. La guerra lleva 20 años. Telefónica consiguió la última postergación. Alega que a las redes de TV -la más importantes es Cablevisión- se les conceden ventajas asimétricas. La nueva prórroga puede cobijar otra postergación. Aproxima demasiado la firma del decreto a la llegada del Presidente a Madrid. El 22 de febrero iniciará una visita de Estado a España. Es difícil que quiera malhumorar a los directivos de Telefónica, la principal inversora de ese país en la Argentina, antes de aterrizar en Barajas. ¿Postergará todo de nuevo? La fecha original ya era sospechosa: el Día de los Inocentes.
Carlos Pagni en La Nación de víspera de Navidad desdramatiza y deja las cosas en claro.

La guerra lleva ya 20 años dice Pagni. Fue posibilitada por la vuelta de campana tecnológica que vino montada en el carro del triunfo de un sistema (el neoliberal) que acentuó la desigualdad (no la inventó), también la desocupación y por ende el manejo clientelistico de cada vez mas sectores sociales. Su contrapartida (su aporte) es el haber alcanzado un tipo de evolución (la tecnológica) que de otra manera hubiese tardado en llegar. Situado este tiempo a partir del segundo mandato del Liberador de Kuwait da inicio a la puja para quedarse con los negocios entre empresas a los que no les interesa el país con la intervención del estado que no ha actuado en ningún caso con mirada larga.

Era el 7 de diciembre de 2007 y Nestor Kirchner firmaba, la fusión entre Multicanal y Cablevisión y con ello habilitó al Grupo Clarín a controlar las principales operadores de TV por Cable, lo que equivale a decir que fue de común acuerdo con la presidenta electa CFK y a cambio de favores de macanear (sobre el 70% de aprobación de la gestión de Nestor), no ver algunas cosas y explicar lo inexplicable. Los negocios son el punto donde confluyen los pragmáticos de discurso populista y republicanista.

Apenas empieza  2008 y se arma la bronca con Clarin (lo adelanté el 3 de abril de 2008). Presentada por tirios y troyanos como una extraña batalla cultural que no fue mas que un capitulo de la guerra comercial por los negocios comunicacionales. Se desarrolló abiertamente entre ese 2008 y 2015 y tuvo al gobierno cristinista decididamente en contra de Clarín, lo que equivale a decir que estuvo decididamente a favor de las Telefonicas (con Telefonica de España a la cabeza). Tanta fue la influencia de estas que hasta una de ella colocó un Chief of Cabinet. En redes pocos fueron los que advirtieron sobre la parte de mentira de la jugarreta que todos (y especialmente las trasnacionales) prefirieron enmarcarla en una "batalla cultural", un influencer que recuerde lo hacía cada tanto es el entrerriano Lucas Carrasco.

El match que vamos a presenciar en días tiene a Macri como presidente y se trata de la modificación de la Ley de Medios via decreto. Esta vez es Macri quien "legaliza" el acuerdo entre las corpo's (para esquilmarnos mas brindando un servicio de merda). 

El 11 de diciembre Oscar Aguad dijo que "Telecom, Telefónica y Claro van a incursionar en TV Cable y Clarín será el cuarto operador de móviles". Esta definición salomónica viene a destruir el poder de defensa del consumidor que no tiene ninguna cobertura provista por los organismos del ejecutivo y una justicia venales.

El ingreso de las telefónicas significa la destrucción de puestos de trabajo y contenidos locales en cableoperadores regionales que está de acuierdo con la tendencia que no ha cesado en dos décadas (Menem/de la Rua/Duhalde y Kirchner's) que es marchar directo hacia la mayor concentración posible en el espectro.

El meollo no es mas que consagrar un enroque, que consiste en posibilitar el ingreso de empresas telefónicas al mercado de la TV por cable y que Clarín sea parte del negocio de celulares. El Grupo Clarín retiene su cable en tu televisor y ademas lo lleva a tablets y smartphones, las telefonicas entran al negocio de Tv por Cable. Para un liberal será mas competencia, para un no liberal será la misma manada de lobos acechándonos en todos los campos.

El Evangelio de hoy, lunes 26 de Diciembre 2016, enseña que quien persevere hasta el final se salvará y Clarin la pucha que persevera.

Otros dos temas rondan por las pantallas y se personifican en Milagro Salas y Barañao. Milagrito sigue en cana (y es probable que el próxima causa estalle casualmente en campaña y apunta a Larroque y Maximo Kirchner) porque legitima a Morales y en cierto punto es la presa que legitima el parcial mani pulite de cambiemos nacional y Barañao sigue y aunque cambie, se gatopardeará y la política científica tecnológica seguirá su curso normal, el Conicet y el INTA -por dar dos ejemplos- transferirán ingresos a las corporaciones por medio de la financiación de investigaciones que aplicaran las multinacionales de la agroindustria, Monsanto a la cabeza de ellas.

El cuentito de brujas es que solo Clarin es el malo y Magnetto es Lord Voldemort, el que a partir de hoy repite el sonzonete es de los que pagan la ultima cuota. Lo fue antes y lo será mas que nunca .

Fue todo por hoy, mañana seguimos...

jueves, 22 de diciembre de 2016

Entender el juego (nuevo)


La política históricamente – con sus más y sus menos – siempre se basó en ideas, partidos y territorio. La post política – en cambio – se basa en imágenes, medios y redes sociales.
Esta situación ha llevado a un desconcierto importante en la clase política de cada país e incluso del mundo entero. Fenómenos como la alcaldesa de Roma, el alcalde de Londres o de San Pablo, hasta la reciente elección de Donald Trump confirman que esta nueva situación avanza sin pedir permiso.
Todos estos personajes tienen un denominador común: se convirtieron en el atractivo para una serie de tensiones sociales fruto de una cadena de frustraciones que había en su electorado. Podríamos hablar del fruto de la bronca acumulada por mucha gente, no expresada y sólo manifestada en las redes a través del anonimato. Algo así como la teoría del Espiral del Silencio de Noelle Neumann.
Cuando se repiten las excepciones, dejan de serlo y hay que entender cuál es el nuevo juego...
Mas del @VascoAmonda  aquí: http://nuevasgeneraciones.com.ar/2013/opinion/jja_comunicacion.php

lunes, 19 de diciembre de 2016

#CampagnoliNo

Pagni intenta darle un brillo que el modesto gobierno Macri no puede alcanzar ¨En el centro de Cambiemos está Pro, un partido que, desde su nacimiento, se propuso reparar las frustraciones de los sectores medios con la política. El perfil de Macri, un empresario y dirigente futbolístico que rechaza la etiqueta de líder profesional, refuerza ese mensaje. Y sugiere un aire de familia con figuras como Berlusconi, Piñera o Trump. Hay que poner la lupa en el fenómeno. Después de 12 años de prédica anticapitalista, a Cristina Kirchner la sucede un empresario. Es la peor de las derrotas: la derrota cultural. Mucho más llamativa porque se verifica en una sociedad que, por lo general, penaliza la riqueza.¨.


Dos gruesos pifies en un párrafo: PRO no busca  representar a sectores medios en su faz fuerza nacional, esa ha sido el sujeto de representación en CABA donde lo que se practica es un vecinalismo cuyo horizonte es el alumbrado barrido y limpieza y el leit motiv de los acuerdos entre los ediles porteños -su disciplinamiento al orden estatuido- pasa por los carriles habituales en cualquier concejo deliberante, por caso la ampliación de zonas para la industria de la construcción de edificios y la caranchesca distribución de magia consensualista que trae aparejada. 

El segundo error de apreciación es afirmar suelto de cuerpo que la sociedad condena la riqueza, en rigor tendría que agregar "mal habida" pero eso lo pondría en el brete de tener que oponerse a la percepción de una riqueza contrabandeada por el hermano presidencial, un vulgar delincuente tributario quien, al menos, ha sido favorecido por la casa rosada con un blanqueo que -como todos- resulta injusto para el albañil que tuvo que pagar el IVA por el arroz y el queso rallado que serán el único alimento de sus hijos hoy.


Morales Solá ayer y Pagni hoy olvidan que fue Elisa Carrió quien deliberadamente minó el clima de acuerdo parlamentario con su decisión de darle continuidad de hecho a la procuradora Alejandra Gils Carbó. Mediante la negativa a apoyar el consensuado proyecto de reforma del Ministerio Público Fiscal que le ponía plazos al mandato la líder del partido trasnominador, logra patear la pelota para un momento futuro mas oportuno en el que pueda cumplirle el sueño húmedo a sus fogoneros y mandantes (Clarín) que, se sabe, quieren promover a ese lugar a un fiscal (Campagnoli) sin demasiadas luces pero dispuesto a ser meritócrata de algún poderoso.

La respuesta de la política al sabotaje de acuerdos de Carrió viene después que el tigrense tensó la cuerda con un "inesperado" gambito, sacrificando su distancia del cristinismo, mantenida virtualmente por su acercamiento a Stolbizer quien también entendió la importancia de la jugada. Y puede resumirse en esta imagen en la que se retratan varios PRO yendo al pie a la casa del impostor/irresponsable y personaje menos confiable de la política argenta para acercar posiciones en torno al controvertido proyecto de modificación del Impuesto a las Ganancias.

Otra fotografia de la política completa el cuadro reparador, y se suma a la anterior. Es la del Papa Francisco recibiendo a Gils Carbó en el momento de presión sobre su figura, algo que ya ensayó en 2014 cuando dejó correr la especie de que reconocía la probidad de Campagnoli.

Carrió actúa como si el sistema tuviese que someterse a su vanidad, no hay que permitírselo. Clarín quiere poner en funciones a Campagnoli que es como decir que Telefónica, Shell o Techint nos quieren imponer un funcionario clave, no hay que permitir que una o varias corporaciones se yuxtapongan con república y democracia.  Pero como en todo hay que elegir y establecer prioridades, Lilita es secundaria, por lo tanto se impone el #CampagnoliNo.